Artículo del número 33
EL PERDIDO RECINTO AMURALLADO DE LA PAMPLONA MEDIEVAL
No son abundantes las noticias documentales que conocemos del desaparecido recinto amurallado que defendía la ciudad en época medieval. En mi libro La Pamplona de los burgos y su evolución urbana me ocupé de este tema con cierta extensión, en el capítulo referido a cada uno de los distintos núcleos de población. Del de la Navarrería apenas sabemos nada de lo anterior a la destrucción de 1276, pero ya en el privilegio de reedificación de 1324, Carlos el Calvo autorizó a cercar y fortificar la nueva población con un muro de piedra. Más tarde, Carlos II en 1351 dio licencia para redimir los censos que pagaban por las casas, con el fin de destinar el dinero a obras de fortificación. Del burgo de San Cernin sabemos que desde sus inicios se rodeó de doble muralla, excepto en el frente norte o de la Rochapea donde se construyó un solo muro «porque el logar era fuert et non se podía combatir por allí.» Por su parte, la población de San Nicolás, que al principio «era toda abierta» se pudo amurallar gracias a un privilegio otorgado por Teobaldo I en 1253. En 1365, Carlos II estableció un peaje extraordinario, destinado a que la Navarrería, el Burgo y la Población «sean fortificadas de muros, torres, barbacanas et cavas.» En 1366 el mismo rey concedió mil libras a la Navarrería, porque a pesar del esfuerzo de los vecinos, «tantas son las obras por fazer que buenament non pueden complescer aqueillas.» Ese año, ante el temor de las Grandes Compañías, los trabajos se redoblaron en toda la ciudad, sin olvidar la Judería.
A partir del Privilegio de la Unión, otorgado por Carlos III el Noble en 1423, las obras se dirigieron únicamente a la muralla exterior, común a toda la ciudad, completando el recinto en los lugares donde hacía falta, como el tramo del convento de los Predicadores, donde Fernando el Católico erigiría la fortaleza de Santiago a partir de 1513, y la zona entre la Rocha y el Palacio Real, donde se abriría el portal de la Rocha. Sin embargo, hay que insistir en que el Privilegio no mandó derribar las murallas de separación entre los burgos, sino que se mantuvieran y repararan. Fue a partir de 1535 cuando se acometió su demolición en varios lugares, para aprovechar la piedra en las obras de los nuevos bastiones de la muralla exterior.
Muralla de la Navarrería
La reconstrucción de la muralla de la Navarrería resulta problemática en algunos tramos. Partiendo del palacio real y episcopal de San Pedro, actual sede del Archivo General de Navarra, parece que seguía por la actual cuesta del Palacio y traseras del mercado de Santo Domingo, hasta el portal por el que la Rúa Mayor de este barrio -actuales calles Curia y Mercaderes- salía al chapitel. Este portal del Chapitel aparece mencionado poco antes de la destrucción de 1276, cuando el gobernador Pedro Sánchez de Monteagudo mandó desocupar «aquellas plaças o está el pilorich ata la calçada, e las otras que son del portal del chapitel, cerca la rúa de los baynos e del muro del Burgo.» Por lo que vemos que cerca de él estaba la picota. De allí continuaba por la calle Chapitela y el lado E. de la actual plaza del Castillo hasta unirse con la fortaleza construida por el rey Luis Hutín en 1308, junto al cual pudo haber existido un postigo. Al principio no se permitió, pero después de 1496 se apoyaban en la cara interior del muro bastantes casas de la rúa de la Carpintería de Zaga el Castillo, hoy Estafeta.
Al final de esta rúa se abría el portal de la Tejería, en el punto donde el muro doblaba para continuar hasta la torre de sobre el molino de Caparroso o de la Judería, donde hoy se alza el baluarte de Labrit. En 1515 el portal permanecía en el mismo emplazamiento, si bien en esa fecha se le había dotado ya de un rebellín para emplazar una pieza gruesa de artillería. Reedificado a mediados del siglo XVI y nuevamente en 1644, en disposición perpendicular a la que tenía, se mantuvo en pie hasta 1918. Primitivamente estuvo situado en la embocadura de la calle Estafeta. Del portal a la torre sobre el molino había 392 pasos, según una memoria militar de hacia 1515. En esa fecha, el muro era todo «de tapia ecepto dos pedaços, el uno cabe la puerta de la Tejería y el otro junto a la torre del molino de Caparroso, que es de cal y canto»; en esta cortina, había en el siglo XV cuatro torres. Hacia la mitad del lienzo se abría la puerta de la Fuente Vieja o de la Judería, que apareció en 1918, durante las obras de derribo de las murallas, enterrada bajo el terraplén de la muralla posterior de los siglos XVI y XVII
En la citada torre sobre el molino de Caparroso, en el sitio del actual baluarte de Labrit, el muro doblaba en escuadra para formar el frente de la Magdalena, del que conservamos restos en el paseo de ronda de la Barbazana. Junto a la torre se abría el portal del Río, que era el segundo de los de la Judería. Este lienzo oriental de la muralla terminaba en el torreón de la Tesorería, aproximadamente donde hoy se alza el baluarte del Redín. Hacia la mitad, se abría el Postigo de los Canónigos. En 1515 se anotó que desde la Tesorería «fasta el postigo de los Canónigos hay 126 pasos.» Se habla en el documento de «una foya que esta allí, por donde subían a este postigo.» «A los 100 pasos está la iglesia mayor y sale una capilla que se dice del Corpus Christi que sirve por lienzo de la cibdad, y desde esta capilla salen ciertos aposentos de los canónigos, que hay 80 pasos, con una torre cuadrada en el canto dellos, Todo esto es de buen lienzo [...] los otros 162 pasos que quedan fasta la torre del molino de Caparroso son de güertas (sic) y las murallas de tapias muy viejas [...]». Todavía hoy se reconocen en las traseras de las dependencias catedralicias, elementos defensivos de época medieval, un torreón de planta cuadrada que parece obra del siglo XIII, algunos vestigios del postigo, que pueden identificarse con los descritos en un informe del ingeniero Luis Pizaño de 1542 y la robusta mole de la capilla Barbazana, cuyo nombre no tiene que ver con una barbacana, sino con el obispo Arnaldo Barbazán, que la hizo construir hacia 1340. Los taludes del muro antiguo permanecen enterrados bajo el relleno de la muralla actual.
En la torre de la Tesorería, hoy baluarte del Redín, el muro doblaba de nuevo en ángulo recto hasta el palacio real o de San Pedro. De la torre hasta el portal del Abrevador, hoy de Francia, situado al final de la rúa de los Peregrinos, la actual calle del Carmen, había 226 pasos, y del portal al palacio, había 188 pasos. En el tramo comprendido desde la Tesorería al Portal del Abrevador existía una torre y se asomaban a la muralla las huertas de algunas dignidades del cabildo de la catedral, y las del monasterio del Carmen Calzado; y en el que iba de éste al palacio, alguna dependencia aneja al mismo y su propia fachada norte. Esta última parte no debía de encontrarse en buen estado a comienzos del siglo XVI. La memoria de obras de fortificación de hacia 1515 dice: «desde un postigo que está fuera del palacio fasta la puerta del Abrevador se ha de reparar bien, porque este pedaço es flaco.» El portal fue reconstruido en su forma actual por el virrey don Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque, en 1553.
Este recinto de la Navarrería, posterior a la mitad del siglo XIV, no debía de ser muy fuerte ni bien trazado, exceptuando la cortina E. a espaldas de la catedral y sus dependencias, por servir éstas de muro exterior de la ciudad. Con las mejoras llevadas a cabo por los ingenieros militares a partir del año 1512, las viejas murallas medievales, excepto en el frente O. en que se derribaron o se construyó apoyando en ellas, fueron encamisadas por la nueva muralla de piedra de la época de Carlos V, conservándose enterradas bajo los terraplenes. En las traseras de la catedral -actual Ronda del Obispo Barbazán- se pueden ver hoy los únicos restos del recinto defensivo medieval.
Muralla del burgo de San Cernin
Disponemos de noticias suficientes para fijar con total precisión el recorrido de la muralla medieval del Burgo. En los frentes norte y oeste, es decir los que miraban a la Rochapea y la Taconera, por memorias militares del primer tercio del siglo XVI, que los describen cuando todavía servían como parte del recinto exterior de la ciudad. En el sur, el que miraba a la Población, porque conocemos el emplazamiento de las torres de la Galea y María Delgada y el recorrido que entre una y otra seguía el foso, que coincide con la actual Calle Nueva, que se trazó sobre él en 1585. Y el del este o del Chapitel, porque quedan muros que recuerdan su situación en la zona del Museo de Navarra, existen aún sótanos fortificados en casas del tramo de Jarauta comprendido entre el Pocico de San Cernin y las Dominicas, y por otra parte conocemos el lugar exacto en que se levantaba el portal de Portalapea, del que incluso existe un plano de 1745.
Comenzando en la torre de la Galea, que venía a ocupar el solar de la antigua casa de Seminario, junto a donde hoy está el Área Municipal de Sanidad, se dirigía la muralla por la actual calle de San Saturnino, dando frente en un corto tramo al Chapitel. Un poco más adelante, entre la calleja o belena que ha sido recientemente rehabilitada y la casa nº 1 de la calle San Saturnino, se levantaba el portal de la Galea o Portalapea, flanqueado por dos torres cilíndricas, que se mantuvo en pie hasta 1815. Desde aquí la barbacana seguía por la bajada de Santo Domingo, mientras que el muro principal iba por la belena antes citada y continuaba por debajo de las casas actuales comprendidas entre las calles Jarauta y bajada de Santo Domingo, hasta la zona del actual Museo de Navarra, donde todavía subsisten unos muros de contención que la recuerdan. En este tramo se apoyaban en el muro las traseras de las casas de una parte de la rúa de Pellejería, hoy Jarauta, en la que todavía subsisten varios sótanos de piedra con señales de fortificación, y más adelante las casuchas del modesto barrio de las Carpinterías, o Carpintería del Burgo. En todo este frente de la muralla, situado todo él de cara a la Navarrería, había una serie de torres, cuyos nombres se citan en el Poema de Anneliers, que narra la Guerra de los burgos de 1276: la de la Galea, las dos de la iglesia de San Cernin, entonces almenadas y una de ellas llamada de la campana; la torre nueva, la de Juan Lombart, que daba al Chapitel; la de don Juan Caridad, la de don Guirgori de Galar, la del palacio de doña María Pelegrín, la de la Filla y la de la Rocha.
En el cantón de la torre de la Rocha, en el actual Museo de Navarra, la muralla doblaba en escuadra y continuaba por donde hoy va la muralla del siglo XVI con el paseo de ronda de los Descalzos, hasta la esquina de la torre de la Teillera y Puerta de Santa Engracia. A mitad de trayecto se abría el Postigo de las Carnicerías, como salida de la belena del Burgo -actual calle Eslava- al camino «por donde se baxa al río.» El postigo estaba protegido por la torre llamada de la Poterna. Hacia 1515, se contaron en este frente desde «el espolón que sale a la puerta de la Rocha, que es bajo del palacio donde posaba el rey don Juan», hasta la torre del portal de Santa Engracia 540 pasos. «Todo esto es sobre el río» añade la memoria. Por esta parte, la fortificación era casamuro, muralla sin terraplén por su cara interior, en la que al parecer cargaban las casas de la calle. La Puerta de la Rocha mencionada en la memoria, no debía de ser de las primitivas del Burgo. Posiblemente se construyó bastante después del Privilegio de la Unión de 1423 en el terreno comprendido entre la torre de la Rocha y la barbacana del palacio real de la Navarrería, más tarde de los virreyes cuando se trazó el muro exterior que englobó en su recinto los terrenos del Chapitel y del barranco de Santo Domingo, reduciendo a un segundo plano y a mera entrada de barrio la antigua puerta principal, que era la Portalapea. La Puerta de la Rocha, llamada más tarde de la Rochapea, sería reedificada por el virrey duque de Alburquerque en 1553. «Desde este espolón [de la Rocha] fasta el palacio del rey don Juan se ha de hacer un reparo [...] porque toda aquella pared es de tapia vieja», dice la memoria ya citada de hacia 1515.
Desde la torre de la Teillera y puerta de Santa Engracia, el muro volvía a doblar en escuadra para continuar en línea recta por la actual Plaza de Recoletas, englobando parte de la Puebla Nueva del Mercado, hasta la puerta de San Lorenzo. En este tramo salían a la muralla las traseras de las casas de la rúa Urainodía, de la citada puebla y las de uno de los lados de la rúa de la Burellería, actual calle San Lorenzo. Según la memoria de hacia 1515, la puerta de Santa Engracia distaba de la de San Lorenzo 324 pasos, y había cerca unas tenerías. Por entonces se proyectaban en este sector obras defensivas con el fin de guardar «toda la Taconera fasta San Francisco, y por la parte del río, todo el llano que hay desde San Pedro abaxo.»
La primitiva iglesia de San Lorenzo, de la que hoy no queda nada, contaba con una alta torre-fortaleza, que sin duda corresponde a la Mirable que menciona el poema de Anneliers y que era, junto con la de la Galea, lo más destacado de la fortificación del Burgo. En este punto se abría el Portal de San Llorente, que daba entrada a la Calle Mayor desde la Taconera. Cerca de la iglesia, hicieron una rotura en la muralla los de la Obrería parroquial en 1414, siendo multados por ello con mil libras, que a instancia de las buenas villas, les perdonó Carlos III. De San Lorenzo, la muralla exterior continuaba, dando frente al campo de la Taconera, hacia donde hoy se levanta la casa del marqués de Vessolla y aquí se unía perpendicularmente con ella el muro interior del Burgo, que lo separaba de la contigua población de San Nicolás. La documentación sitúa en este punto «la paret trauessana de peyra que se tiene con la torr de María Delgada» que cerraba el recinto uniendo los ángulos extremos de la fortificación del Burgo y de la Población. En este muro, un desagüe o albellón, citado ya en 1251, daba salida a las aguas e inmundicias del foso interior a la cava externa de la ciudad. En la memoria de hacia 1515, desde la puerta de San Lorenzo a la de la Traición, se contaron 200 pasos; excepto las adoberías que había frente a la puerta, «todo lo otro es buen lienzo de cal y canto fasta la puerta de San Lorenzo, y la cava delante está buena.»
Desde la torre del Rey, frente a la de María Delgada que pertenecía a San Nicolás, seguía después la muralla del frente sur por todo el recorrido de la actual Calle Nueva, cuya calzada ocupa lo que fue el foso o baladar del Burgo, a cuya muralla salían las traseras de uno de los lados de las rúas de Cuchillerías (hoy San Francisco) y Tecenderías (Ansoleaga actual). La propia trama urbana exige que hacia la mitad de este lienzo, como salida del Burgo a la Población y comunicación de los dos segmentos de la belena correspondientes a ambos barrios, hubiera existido un postigo o portal de segundo orden. Altadill situó aquí erróneamente la Puerta Real o de la Traición, sin duda interpretando mal al P. Alesón en los Anales de Navarra, cuando narra el episodio de la intentona agramontesa de tomar la ciudad por sorpresa en 1471. Siguiendo, como ya se ha dicho, el trazado de la actual Calle Nueva, la muralla venía a enlazar con la torre de la Galea donde hoy está el Pasaje de Seminario, cerca de la Plaza Consistorial.
Muralla de la población de San Nicolás
La fortificación de la Población, comenzando en la Torre de María Delgada, que estuvo situada junto al final de la Calle Nueva actual, contaba en este frente con el Portal del Mercado o de las Zapaterías, por donde salía al campo de la Taconera la calle de la Zapatería y Ferrería, actual de San Antón y continuaba por la hoy calle de la Ciudadela hasta la esquina del Paseo de Sarasate, donde se levantaban las Torres Redondas o Torredondas. La memoria militar de hacia 1515 que venimos citando anotó que «desde este baluarte fasta la puerta de la Traición [como se le llamó a raíz de la intentona agramontesa de 1471] que fue el lienzo que nos combatieron, hay 166 pasos.»
Partiendo de la Torre Redonda, doblando allí en escuadra, tomaba la alineación de los actuales números pares del Paseo de Sarasate. Salían a la muralla en este tramo las traseras de las casas de la rúa de la Torredonda, hoy San Gregorio; la iglesia de San Nicolás, cuyos muros eran parte de la fortificación, y las traseras de la Rúa Chica o Lindachiquía. A mitad del lienzo, protegida por la torre mayor del templo-fortaleza, se abría la Puerta de San Nicolás, salida de las Belenas de la Población a esta parte del campo, y de donde «fasta la torre Redonda hay 200 pasos.»
Cerca de la esquina de la Plaza del Castillo, donde hoy está la casa de Baleztena, se levantaban la torre y puerta de los Triperos. En ese punto doblaba de nuevo el muro en ángulo recto para formar el lienzo del Chapitel, frente al castillo real de la Navarrería y a la explanada del mercado de la Navarrería o de los Predicadores. Tal vez hubiese salida de la rúa de la Tecendería de la Población -hoy San Nicolás- al Chapitel, pero no aparece documentada. En este lienzo de muralla, actualmente acera O. de la Plaza del Castillo, salían al muro las traseras de algunas casas de la Tecendería de la Población -hoy de Comedias- y de las Carnicerías de la Población, hoy Pozoblanco. Al final de la rúa de la Salinería -el tramo de la actual calle Zapatería más próximo al Chapitel- se abría el Portal de la Salinería, defendido por otra torre.
Por último, hay que decir que desde el Portal de la Salinería al muro atravesado de la Torre María Delgada, hacia la Taconera, el recinto de la Población carecía de muralla, ya que las casas de esa parte salían al foso o baladar del Burgo, actual Calle Nueva, donde estaba vedado por varios privilegios reales concedidos a los de San Cernin todo tipo de fortificación o construcción defensiva ni ofensiva, y limitado el uso de la piedra en las casas comunes, la altura de las mismas, y durante mucho tiempo, incluso el número de ventanas. Sin embargo, las casas de la Población que daban a este frente, que correspondían a las rúas de la Salinería, Tiendas y Mayor de la Población (todas incluídas en la Zapatería actual) y Zapatería y Ferrería (hoy San Antón), se levantaron en muchas ocasiones, sobre todo a lo largo del siglo XIV, estando los dos municipios teóricamente unidos, de tal forma que burlaban de modo más o menos manifiesto, las prohibiciones y privilegios del Burgo, sobre lo que hubo diversas cuestiones, pleitos y sentencias. Aunque la Población carecía de muralla al norte, hacia la mitad del foso sin duda tuvo que haber una puerta o postigo que comunicaría la belena de la Población, hoy calle San Miguel, con la belena del Burgo, hoy calle Eslava.
La fortificación de la Población, como la del resto de la ciudad, sufrió en sus frentes exteriores, importantes y repetidas obras y mejoras, a comienzos y mediados del siglo XVI para adaptarse a las exigencias de las nuevas técnicas defensivas.